Toneladas de confeti. Vocalistas que ruedan sobre el público dentro de una gran burbuja. Un grupo de fans vestidos de Teletubbies. Y humo, mucho humo. Flaming Lips en vivo es un circo demente, un gran espectáculo rockero, el mejor trip que te puedas imaginar. El resultado: una audiencia extasiada que no para de reír. Uno de los mejores shows que se pueden ver actualmente.
Por Guillermo Scott desde Gotemburgo, Suecia.
Llegué una hora antes del show y quedé en primera fila. No podía ser de otra manera: Si la revista Q incluyó a los Flaming Lipsentre los cincuenta conciertos que hay que ver antes de morir, tenía que asegurarme.
Pegado a la reja que me separaba de lo que sería el recital más delirante de mi vida, conocí a un sueco que no daba más de la emoción: iba a bailar en el escenario con los Flaming Lips.“Yo también quiero eso”, le dije. El sueco me aconseja que hable con alguien de producción, que en cada show los Flaming Lips escogen a 24 tipos para que formen el cuerpo de baile de la banda.
En eso empiezan a aparecer los roadies preparando toda la loca maquinaria para el show. Para no perder mi lugar preferencial me hago un escueto cartelito que dice "I wanna dance on stage tonight". Los roadies se ríen al verme, hasta que aparece el jefe y sus caras se ponen serias de una.
Cuando el mismísimo Wayne Coyne sale al escenario a verificar que toda la parafernalia y los chiches del espectáculo estén listos, me digo ‘esta es la mía’ y le grito un muy punga "Hey Wayne!" mostrándole mi cartelito. Coyne lo mira, se ríe, baja del escenario y camina hacia donde estoy.
A esas alturas juraba que iba a poder bailar con los Flaming Lips,pero Wayne me dice que están justos, que ya habían elegido a todos los bailarines, que suerte para la próxima.
El lugar ya está repleto y la presión de miles de personas detrás mío se hace sentir, cuando la pantalla de fondo empieza a proyectar a un grupo de personas con máscaras de conejo, que bailan en un lomita llena de flores. Entonces, en medio del escenario aparece una gran pelota que lleva dentro a Wayne Coyne, el Señor Corales del circo pirotécnico que son en vivo los Flaming Lips.
La pelota rueda por medio del público que no da más de felicidad. Wayne se ríe, se cae, se para y vuelve a caer, tratando de lograr el equilibrio dentro de la pelota. Cuando llega al escenario aparecen sus compañeros Steven Drozd y Michael Ivins. El trío de Oklahoma está completo y se viene el primer “Hiroshima” de humo, acompañado de globos gigantes, challas y serpentinas. Nunca en mi vida había visto un derroche de cotillón semejante. No han pasado ni cinco minutos de concierto y ya sé, que desde hoy me podré morir tranquilo.
Todo es una locura. Vestido con su clásico traje blanco, el maestro de ceremonias da inicio a la hora más feliz de nuestras vidas. Una hora donde nadie deja de sonreír.
Parten con “Ta da” y sobre el escenario aparecen veinticuatro teletubbies bailarines, junto a muppets y aliens que convierten al show, en el mejor tripi de mi vida. El tipo no para de lanzarle confeti al público con las muchas bazucas que tiene en un rincón del escenario y de crear ácidos tonos con esa trompeta que pone junto al micrófono, parte de su sello personal. Luego toma su megáfono que tira humo de colores y se despacha una notable versión de “Mountain side”.
A mitad del show Coyne se enoja y golpea con rabia su gigantesco Gong con luces de colores. Alega que no estamos tan prendidos como deberíamos, que él ha gastado mucho dinero en confeti y que tenemos que volvernos locos porque el día está increíble y porque este es nuestro festival y somos los encargados de ponerle la onda. La gente se vuelve loca gritando, se viene otro “Nagasaki” de challas, lásers y mucho humo, precediendo la histeria que se desata con el clásico “She don’t use jelly”.
Las incansables sonrisas pesan un poco cuando te das cuenta que el final de la fiesta está cerca. Entonces Wayne le tira unos palos a Bush, dice que espera que Obama retire las tropas de Irak y toda esa vaina, antes de una nueva explosión de cotillón y nos vamos con una gloriosa “Do you realize??”, que es coreada por todos mientras mueven sus celulares.
Wayne y sus secuaces se despiden, mirando las sonrisas de todos y cada uno de los presentes. La gente grita, pero ellos se niegan a salir nuevamente al escenario. El circo ha cerrado su show por el día de hoy. Yo sólo espero volver a tripear con este circo demente que salió de Oklahoma.
Setlist:
1.- Ta Da 2.- Race for the prize 3.- Free Radicals 4.- The song remain the same 5.- Fight test 6.- Mountain side 7.- Vein of stars 8.- The process 9.- Yoshimi battles pink robots 10.- Yeah yeah yeah song 11.- The wand 12.- She Don’t use jelly 13.- Do You Realize??
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